La retirada

Cuando percibo falta de confianza hacia mí, dudas, desafecto… siento la retirada, me alejo, abandono a las personas, situaciones, objetivos, incluso lo conquistado, lo que ya era mío
Cuando percibo falta de confianza hacia mí, dudas, desafecto… siento la retirada, me alejo, abandono a las personas, situaciones, objetivos, incluso lo conquistado, lo que ya era mío.

Y me pregunto qué hay debajo de eso. ¿Es falta de recursos para la lucha y desamparo que no puedo superar o es orgullo y no admitir que alguien tiene un concepto de mí menos elevado de lo que desearía?

Necesito sentirme querida y apoyada para desenvolverme espontanea y libremente. Cuando hay dudas o indiferencia pierdo la seguridad, me empequeñezco. Me siento perdida. Siento vergüenza y todo se desmorona.

La contradicción es que elegí una profesión de continua exposición a los ojos y juicio públicos, a la crítica.  ¿por qué?

Una profesión en continua exposición a los ojos y juicio públicos

¿Cómo un desafío a mí misma y al mundo? O no tuve para nada en cuenta este aspecto y con arrogancia juvenil decidí que yo podría con todo porque eso era lo que quería hacer por encima de cualquier cosa.

No había contado con las pequeñas trampas.

Cuando elegí mi camino profesional no conocía esas peculiaridades de mi personalidad, era demasiado joven. Y fue más tarde cuando aparecieron o  me di cuenta.

La realidad es que cuando me he encontrado en una situación de este tipo, se me cuestionaba y no podía escapar porque había un compromiso profesional, he vivido momentos de angustia, de inseguridad y debilidad que mermaban completamente los resultados de mi trabajo. Lógicamente en estas ocasiones he tenido que superar esos estados y sobreponerme.

Pero cuando me he encontrado ante una prueba, dónde aún no había compromiso, dónde solo tenía que demostrar mi capacidad ante desconocidos que me juzgaban, donde me sentía un número, la respuesta quedaba muy por debajo de mis posibilidades.

 En las relaciones personales, ante un ataque me retraigo. Acuso el golpe y no respondo, raramente me defiendo. A veces me quedo sin respuesta. Sin embargo hay otras en que no hago el más mínimo esfuerzo por darla, como si eso fuera rebajarme, como si yo estuviera por encima de eso. O sea internamente me retiro y no confronto.

Lógicamente, cuando ha pasado el momento, estoy enfadada conmigo  por mi actitud pasiva. Y siento rabia.

El resultado es un sentimiento de pérdida de tantas cosas…

Y después de ver todo esto en la distancia y de comprender mi vulnerabilidad, intento superarme cuando me encuentro en una situación de este tipo. No es fácil, hay un patrón de conducta repetido durante muchos años y la tendencia es a seguirlo. Pero ahora puedo ver las cosas desde otro lugar, desde la comprensión y cada vez que consigo apartarme de mi antigua forma de responder, es una victoria y me siento reconfortada.

«La vulnerabilidad no es ganar o perder: es tener el coraje de llegar y mostrarse cuando no se tiene control del resultado. La vulnerabilidad no es debilidad: es nuestra mayor medida de CORAJE.»

Brené Brown

Inés

Actriz, bailarina, maestra…buscadora!

Mis estudios y dedicación durante años fueron la danza y el teatro.

Cuando dejé de bailar profesionalmente, empecé a hacer yoga y desde ahí llegué a la meditación y diversos procesos de conocimiento de mi misma.

Hubo un giro profesional y me orienté más hacia la docencia, participando en programas para niños y adultos en los que se utilizaba el juego dramático como ayuda para el desarrollo de la personalidad y como apoyo ante carencias, en sectores de población desfavorecida.